Comisiones Obreras de Cantabria

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cabecera 22 de mayo

viernes 9 de febrero de 2018

Los datos confirman la feminización del paro y la profundización de las brechas de género en Cantabria

La precariedad laboral, los contratos parciales y la excesiva temporalidad tienen rostro de mujer.

Los datos laborales de enero de 2018 han sido pésimos (cae el empleo y sube el paro) y se han cebado sobre todo con las mujeres, que siguen soportando mayores niveles de explotación y precariedad laboral.
 
La precariedad laboral, el tiempo parcial y la excesiva temporalidad son factores que, junto a la discriminación salarial, caracterizan el empleo femenino en Cantabria. Pero, además, las mujeres también tienen problemas en el acceso a las prestaciones debido a sus pobres carrereas de cotización precisamente por las características de sus empleos.
 
Rosa Mantecón, secretaria de Mujeres de CCOO de Cantabria, cree que es "inconcebible que la realidad siga castigando al 52% de la población de la región por el hecho de ser mujeres". Por eso, "derribar barreras estructurales es una prioridad para CCOO. Queremos lograr la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012 que, como casi siempre, tienen un mayor impacto en la pérdida de empleo y derechos laborales entre las mujeres, especialmente en los sectores más precarizados".
 
La arraigada división sexual del trabajo, absolutamente injustificada y que establece roles de género desiguales para mujeres y hombres que, entre otras cosas, adjudica a las mujeres el cuidado de las personas y el trabajo doméstico, casi siempre de forma gratuita. "No vamos a descansar hasta dignificar y equiparar los empleos feminizados, como el de las empleadas de hogar [con cotización a la Seguridad Social pero sin derecho a las prestaciones por desempleo] y hasta forzar que se acabe, desde la administración y desde las patronales, con la división sexual de los trabajos", advierte Mantecón.
 
CCOO de Cantabria recuerda que un empleo ya no garantiza salir de la precariedad o de la pobreza y esa "pobreza laboral" afecta con especial intensidad a las mujeres.
 
Paro: las mujeres suponen la mayoría de la población desempleada inscrita en las oficinas públicas de empleo, a pesar de que su incorporación al mercado de trabajo (tasa de actividad) es todavía inferior a la de los hombres.
En enero de 2018, el 54,63% de la población desempleada correspondía a mujeres: hay 22.431 mujeres en paro registrado y 18.631 hombres. Además, en el último año el descenso del paro registrado es el doble entre los hombres (-3.517, -16,70%) que entre las mujeres (-1.996, -8,70%) lo que refuerza la feminización del desempleo y pone de relieve que con la ‘recuperación económica’ son los hombres los que salen en mayor medida del desempleo. En enero de 2018, el 57,63% del repunte mensual del paro se ha concentrado entre las mujeres (1.473) y el 42,37% entre los hombres (1.083).
 
Empleo: con la recuperación se ha frenado el aumento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, donde siguen siendo menos de la mitad de la población trabajadora.
En enero había 82.002 mujeres y 83.687 hombres afiliados a la Seguridad Social. En el último mes, la cifra de mujeres afiliadas a la Seguridad Social ha caído en 1.755,94, una destrucción de empleo superior a la que han soportado los hombres (-1.513) lo que ha reducido el peso de las mujeres en el empleo. La destrucción del empleo en enero se ha concentrado además en sectores altamente feminizados: principalmente en el de Servicios.
 
Contratación: el grado de precariedad en la contratación es muy elevado, pero es mayor entre las mujeres.
Al cierre de 2017, las mujeres suponían el 54,63% de la población desempleada a pesar de haber concentrado el 50,16% de los contratos firmados durante el año, lo que evidencia la brecha de género que existe en el acceso al trabajo.
El 93,49% del total de contratos firmados por mujeres en 2017 fueron temporales y, además, un 58,07% de esos contratos tiene una duración que no supera 1 mes.
En 2017 los contratos indefinidos suponen sólo el 6,50% de la contratación femenina y el 6,81% de la contratación masculina, lo que en principio sería positivo para las mujeres por la proximidad de los porcentajes. Pero ese espejismo se quiebra cuando se desglosa por el tipo de jornada laboral asociada a esas contrataciones indefinidas: la mayoría (53,73%) de esos contratos indefinidos para mujeres son a jornada parcial o fijos discontinuos, mientras que en el caso de los hombres apenas supera un cuarto de su contratación indefinida (25,57%).
 
En 2017, de cada 100 contratos firmados por mujeres en Cantabria:
48,54 han sido temporales a jornada completa (66,22 los hombres)
44,94 han sido temporales a jornada parcial (26,95 los hombres)
3,11 han sido indefinidos a jornada parcial (1,36 los hombres)
Y solo 3 han sido indefinidos a jornada completa (5,07 entre los hombres)

Prestaciones por desempleo: 6 de cada 10 mujeres en paro carecen de cobertura
En enero de 2018 la tasa de cobertura de las mujeres en paro es 10 puntos inferior a la de los hombres. Solamente el 42,86% de las mujeres contaba con algún nivel de protección contra el desempleo, porcentaje que entre los hombres era del 52,94%, a pesar de que las mujeres suponen el 54,63% de la población en paro registrado.
Hay 22.431 mujeres en paro registrado y solo 9.613 cobra algún tipo de prestación (el 42,86%). De entre las mujeres que cuentan con cobertura casi la mitad dependen de míseras prestaciones asistenciales.
 

Los datos confirman la feminización del paro y la profundización de las brechas de género en Cantabria

viernes 9 de febrero de 2018